¿Hay en España afición a los coches y a las motos?
¿De verdad hay en España afición a los coches y a las motos?, ¿es solo una moda y por tanto temporal, o habrá un más allá después de Marc Márquez y Fernando Alonso?

Si nos fiamos de la asistencia de público a los actos (lo que ahora se llaman “eventos”) relacionados con motos y coches, parece que la respuesta a la pregunta es un sí bastante intenso. Centrándonos en las competiciones de alto nivel, tenemos en territorio español cuatro pruebas del Mundial de Motos (Jerez, Barcelona, Aragón y Valencia) con notable presencia de aficionados, más desde este año dos pruebas de Fórmula 1: Barcelona y Madrid, con la venta de entradas para esta última en un nivel prometedor a pesar de los precios. Hay que añadir dos carreras del Mundial de Superbikes (de nuevo Aragón y Jerez), una del Mundial de Rallies en las Islas Canarias, más la clásica Baja Aragón, ahora puntuable para la Copa del Mundo de Bajas, tanto de motos como de coches.
Pasando a lo no competitivo, la lista de exposiciones de nuevos modelos de coches y motos, de exposiciones relativas a los vehículos clásicos, y de reuniones sobre cualquier expresión de la automoción es inabarcable. Recientemente he asistido a tres de estos “eventos”, y la conclusión, al menos en un análisis superficial, insiste en que la afición en España es sana y abundante.
Madrid X Moto se celebró en la Ciudad del Conductor de Parla el pasado mes de Abril, con la presencia de muchas de las marcas tradicionales además de bastantes de las recién llegadas. El aparcamiento para motos de la entrada estaba concurrido, y la ropa de gran parte de los asistentes dejaba claro que habían llegado allí sobre dos ruedas. Unos días más tarde asistí, en el mismo lugar, a Autojumble, una feria relacionada con motos y coches clásicos. En realidad, Autojumble nació como alternativa a Classic Madrid, el salón internacional del vehículo clásico, que se celebra cada año en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo, entre finales de Enero y principios de Febrero. Las obras del Palacio obligaron en principio a retrasar la edición de 2026 de Classic Madrid al mes de Mayo, para luego, por el retraso de esas obras, a cancelar la edición. Por ello, los organizadores improvisaron, para no perder el ritmo, una opción más sencilla en la Ciudad del Conductor bajo el nombre de Autojumble. Con menos metros de exhibición que en la Casa de Campo, se mantuvo la sensación de que en estos salones los aficionados a los vehículos clásicos se encuentran con los profesionales para conseguir o el vehículo completo o las piezas necesarias para el que ya están restaurando. Hasta aquí, todo bien en lo que se refiere a la existencia de afición.
Finalmente, y en el mismo fin de semana de Autojumble (¡esas coincidencias!), asistí a Autopía, que celebraba su quinta edición con la novedad de celebrarse en dos días, en lugar de solo en uno. Autopía nació en 2022 como una reunión para verdaderos aficionados a la automoción, en el precioso paraje del bosque de la ciudad financiera del Banco Santander, en Boadilla del Monte (Madrid). Esa primera edición encantó, con pocos y escogidos vehículos expuestos unos entre los árboles y los mejores en la zona del lago. Aunque hubo puntos de mejora en la organización, el éxito fue rotundo. Las siguientes ediciones iniciaron una evolución hacia la reducción de calidad y aumento de cantidad de vehículos expuestos, la masificación de la asistencia y la presencia creciente de eso que denominamos público en general, en sustitución de “verdaderos aficionados”. La edición de 2025 marcó un punto importante al ser la primera en la que se vendieron todas las entradas disponibles, lo que se reflejó en incomodidad para los asistentes, que ya se empezaban a mover con dificultad entre demasiadas personas y vehículos cada vez menos interesantes. Mi conclusión personal fue que no soporto aglomeraciones ni pago una entrada para ver coches y motos como los que tenemos mis amigos y yo.
Para la edición ya de dos días de 2026, Autopía vendió todas las diez mil entradas previstas para el sábado, y nueve mil más para el domingo. Se mantuvo la decreciente calidad de lo expuesto, y me llevé la sensación, ya naciente en 2025, de que Autopía se ha convertido en una reunión de fin de semana, al aire libre, para familias preferiblemente con perro, en un bosque, en la que casualmente hay de fondo coches y motos.
Unos días después, con el circuito de Jerez lleno, como es costumbre en el Mundial, sucedió algo que me hizo pensar lo que ya rumiaba tras Autopía: Marc Márquez se cayó en la segunda vuelta de la carrera del domingo, y en ese momento una parte del público comenzó a abandonar el circuito. Sin ver el resto de la carrera, el final del Gran Premio, sin aplaudir en la vuelta de honor a los participantes. Si unimos estos dos últimos comentarios, la conclusión empieza a ser que los actos relacionados con motos y coches convocan fundamentalmente a un público atraído más por la diversión que por la afición, y que los datos de asistencia decaerán si cuando se retiren de las carreras Marc Márquez y Fernando Alonso no tienen herederos con su carisma y sus resultados. La ventaja que disfrutaremos en ese momento los que sigamos asistiendo a carreras y salones es que los disfrutaremos más y con más calma.








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